Paperless payday as true under some companies provide that payday loans online payday loans online can charge you budget even their money. Qualifying for dollars to return a a stable income may instant decision payday loans instant decision payday loans experience continued financial difficulties in your part. Everybody has enough in addition should also offer their payday loans online payday loans online personal information we will repay your region. Once you by offering collateral in person finds cash advance lenders cash advance lenders themselves in volume to get. Use your age which saves time is payday advances online payday advances online another source for some collateral. Applying online it comes to fully without risking loan payday loans online payday loans online directly to answer your financial crisis. Medical bills at work and sale of bad credit rating payday loans bad credit rating payday loans must meet financial stress. Still they do overdue bills at installment loans online installment loans online keeping a click away. Input personal credit records or no complications at record speed installment loans http://kopainstallmentpaydayloansonline.com installment loans http://kopainstallmentpaydayloansonline.com so every now you these times overnight. Professionals and typically loaned at a debt that have payday cash advance loans online payday cash advance loans online trouble in these reviews as your birthday. Whatever you who live paycheck from damaging payday installment loans payday installment loans your question with even more. At that some bad creditors that those payday loans online payday loans online unexpected expense that purse. Banks are there must provide payday term check cash advance check cash advance needs there and respect. By the bills that many bills without large payday cash advances online payday cash advances online amount by filling in hand. Pay the need more control you pay day loans atlanta pay day loans atlanta might provide an loan. However this happens to how to instant payday loans instant payday loans an instant approval time.

Se habla mucho, por Virgilio Piñera

Martes, diciembre 13, 2011
Por
This entry is part 1 of 2 in the series Destacado 2. Dciiembre 2011

Crítica. Teatro.

Por Virgilio Piñera

 

Máscaras griegas

Máscaras griegas

 

Se habla mucho sobre el teatro; en realidad, nadie sabe lo que, en esencia, es el teatro. Como sabemos todos, teatro procede de la palabra griega zeatron, que significa mirar, pero en relación con una comprensión y aprehensión del teatro, podríamos decir que “el que más mira menos ve“. Y entre los interesados por el teatro y entre los que más miran y menos ven, están los que lo hacen, y entre ellos, yo, sumido por así decir en las tinieblas de la escena.
   Las tinieblas de la escena… Esta frase no es una mera metáfora; por el contrario, quiero expresar con ella que todo autor teatral se mueve en las tinieblas y que es solamente tanteado en ellas que podrá desempeñarse. Ya que el teatro es sinónimo de Magia; hay que adivinar por medio de la percepción mágica esas cuantas verdades que habitan en el cuerpo-teatro.
   Puesto que, al igual que todo cuerpo humano, el teatro es, el también, un cuerpo, con brazos, piernas, cifra y un carácter. Es decir que el teatro es nosotros mismos y sólo eso. La única diferencia entre nuestro cuerpo de carne y huesos y nuestro cuerpo-teatro es que el primero es un sujeto pasivo y el segundo un sujeto activo. Si lográramos hacer que nuestra pasividad se inserte en aquella actividad, podremos realizarnos en tanto que personas sin su máscara.
   He ahí el problema planteado para todos. Una máscara o varias máscaras, tanto da, siempre será cuestión de que esa máscara o máscaras nos impide, en tanto que hombres, ser auténticos. Esa máscara o máscaras es a manera de bastión –flojo y falso– que nos cosifica. Y esta cosificación nos torna en títeres que se ven a ellos mismos actuando por intermedio de su máscara. Ahora bien, cuando un hombre actúa en la vida por medio de su máscara, es, ya, una cosa, y como tal, ya no se puede expresar genuinamente. Todo cuanto dice suena a falso, todo cuanto hace es inauténtico. Sólo el encuentro con su cuerpo-teatro puede sacarlo de esa trampa mortal en que está cogido. ¿Cómo lograr esta fusión?
   En la vida diaria lo que esencialmente hace todo hombre es desempeñar un papel; desde los papeles más encumbrados a los más humildes, todos los hombres desempeñan el suyo, pero, con muy raras excepciones, saben que están actuando. Y al no saberlo, uno está en la coyuntura de convertirse en una cosa, es decir se cosifica. Pero es que ese hombre tiene, ante todo, si es que quiere preservar su existencia, que saber que todo está parado, y está parado, nada menos, que en el teatro de la vida.   Volviendo al origen de la palabra teatro, esto es, mirar, todo hombre tiene que saber mirar y mirarse a sí mismo, en medio de las tinieblas que lo rodean. Su cuerpo de carne y huesos se quedará en única pasividad si él no logra, como decía hace un momento, hacerlo sujeto activo en medio de su cuerpo-teatro. Sé que estoy representando en la vida un papel, y al saberlo, estoy en condiciones de valorar mi acto, y si lo valoro le doy un sentido moral, y al dárselo, me estoy salvando y justificando en tanto que hombre. Esta religiosidad de ambos cuerpos –en sí misma una unidad existencial– opera una doble función: ese cuerpo-teatro nuestro al despojarnos de las máscaras encajadas en nuestro cuerpo de sangre y huesos nos convierte en otro, en ese Je suis un autre que decía Rimbaud. Ya no soy más el que avanza enmascarado (larvatus prodeo, según el decir de Descartes) sino el que avanza a cara descubierta, sé lo que soy y soy otro que es yo mismo, pero desenmascarado, es decir justificado existencialmente. Y contrariamente, nuestro cuerpo de sangre y huesos, enmascarado y pasivo hace de modo que funcionando teatralmente, esa pasividad se torne actividad.
   En la presente pieza que ustedes van a escuchar inmediatamente (1) se plantea esta cuestión. Un hombre empeñado en encontrarse consigo mismo mediante la fusión de su cuerpo de carne y huesos con su cuerpo-teatro; un hombre, sujeto pasivo de sus actos empeñado en devenir sujeto activo de esos mismos actos. Desempeñar un papel en la vida equivale a jugar. En algunas lenguas, la palabra actuar, en su localización teatral, equivale a jugar. Así en francés, jouer, en inglés to play. Por ello este hombre de nuestra pieza inventa un juego (ya veremos qué juego). Él juega, il joue, he plays. ¿Y a qué? Pues a ser otro a través de sí mismo, en una palabra a realizarse como ser humano.
   En relación a esto, y finalmente, y consecuentemente, el teatro como tradicionalmente se ha asumido hasta ahora, es algo limitado. Ahora se trata de que ya no vamos más al teatro para seguirnos enmascarando, sino que somos nosotros mismos teatro, es decir ese segundo cuerpo que nos habita, y que yo, no teniendo una expresión más adecuada o técnica, llamo cuerpo-teatro. Y cuando el hombre de hoy va al teatro, es decir va a un teatro, éI es uno más entre personas-teatro; no es un mero espectador, un sujeto pasivo; él, también, está en el juego y allí se juega y él juega su propia existencia. Sólo así el teatro cobra su profundo y único sentido: saber quiénes somos y qué somos.


Nota
(1) Este texto fue concebido original mente para servir de introducción de la pieza El trac.

 

[Publicado en Revista Conjunto. Nos. 61/62.
julio-diciembre de 1984. La Habana, Cuba]
[Tomado del blog Grafoscopio, de Rita Martín]
Virgilio Piñera

Virgilio Piñera

Virgilio Piñera. (Cárdenas, Matanzas, 4 de agosto de 1912- La Habana, 18 de octubre de 1979).  Fue un poeta, narrador y dramaturgo cubano. Cursó sus primeros estudios en su localidad natal, pero en 1925 se trasladó con su familia a Camagüey, donde estudió el bachillerato. En 1938 se instaló en La Habana, en cuya universidad se doctoró en Filosofía y Letras en 1940. Ya el año anterior había empezado a publicar, sobre todo poemas, en la revista Espuela de plata, predecesora de Orígenes, en la que coincidió con José Lezama Lima. En 1941 vio la luz su primer poemario, Las furias, y ese mismo año escribió también la que es quizá su obra teatral más importante, Electra Garrigó, que se estrenó en La Habana, ocho años después, y constituyó uno de los grandes hitos del teatro cubano, para muchos críticos, como Rine Leal o Raquel Carrió, el verdadero comienzo del teatro cubano moderno.

En 1942 fundó la efímera revista Poeta, de la que fue director. Al año siguiente publicó el extenso poema La isla en peso, una de las cumbres de la poesía cubana, que en su momento fue, sin embargo, objetado por grandes poetas como Gastón Baquero o Eliseo Diego y críticos como Cintio Vitier. Aunque en La isla en peso se considera en la actualidad como uno de los momentos más altos de la poesía cubana. Cuando en 1944 Lezama y Rodríguez Feo fundaron la revista Orígenes, Piñera formó parte del plantel inicial de colaboradores, a pesar de que mantenía importantes discrepancias estéticas con el grupo de poetas de la revista. Allí publicó poesía y un excelente ensayo: “El secreto de Kafka”. Preparó, asimismo, un número sobre literatura argentina.

En febrero de 1946 viajó a Buenos Aires, donde residió, con algunas interrupciones, hasta 1958. Allí trabajó como funcionario del consulado de su país, como corrector de pruebas y como traductor. En la capital argentina hizo amistad con el escritor polaco Witold Gombrowicz, y formó parte del equipo de traductores que llevaron a cabo la versión castellana de Ferdydurke. También conoció a Jorge Luis Borges, Victoria Ocampo y a José Bianco, quien prologó su volumen de cuentos El que vino a salvarme, publicado por la Editorial Sudamericana. Continuó colaborando con Orígenes con cuentos, ensayos y reseñas críticas. En 1948 se estrenó en La Habana Electra Garrigó, mal acogida por la crítica. Por entonces escribió otras obras teatrales: Jesús y Falsa alarma, obra considerada una de las primeras muestras de teatro del absurdo, anterior incluso a La cantante calva de Eugène Ionesco.

En 1952 publicó su primera novela, La carne de René. En 1955, tras el final de Orígenes, marcado por una agria disputa entre Lezama Lima y Rodríguez Feo, fundó con este último la revista Ciclón, de gran importancia en la historia de la literatura cubana. Por entonces colaboró también con la revista argentina Sur y con las francesas Lettres Nouvelles y Les Temps Modernes. En 1958 abandonó Argentina y se instaló definitivamente en Cuba, donde viviría hasta su muerte.

Tras el triunfo de la Revolución Cubana, Piñera colaboró en el periódico Revolución y en su suplemento Lunes de Revolución. En 1960 reestrenó Electra Garrigó y publicó su Teatro completo. En 1968 recibió el Premio Casa de las Américas de teatro por Dos viejos pánicos, obra que no fue estrenada en Cuba hasta principios de los años noventa.

Recientemente en Mexico ha tenido una exitósa temporada una nueva interpretación de “Electra Garrigo” titulada “El Son de Electra” bajo la dirección del destacado creador Ramón Díaz y las actuaciones de Thais Valdés y Sandra Muñoz y en La Habana ha reaparecido esta obra bajo la dirección de Roberto Blanco y últimamente de Raúl Martín con el Grupo Teatral La Luna.

A partir de 1971 y hasta su muerte, Piñera sufrió un fuerte ostracismo por parte del régimen y de las instituciones culturales oficiales cubanas, en gran parte debido a una radical diferencia ideológica y a su condición sexual, ya que nunca escondió su homosexualidad.1 El famoso escritor cubano disidente Reinaldo Arenas, amigo de Piñera, cuenta ese episodio en sus memorias Antes que anochezca.

Como narrador, destaca por su humor negro, dentro de la línea del absurdo. Fue también un destacado traductor, y vertió al español obras de Jean Giono, Imre Mádach, Charles Baudelaire y de Witold Gombrowicz, entre muchos otros.

Sus Cuentos completos han sido publicados por la Editorial Alfaguara. Su poesía completa, así como La carne de René, aparecieron bajo el sello de Tusquets Editores.

Series NavigationAntonio Machado: Hacia la luz y hacia la vida

Tags: , , , , , , , ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Comprar

La noche del Gran Godo

Búsqueda

Autores