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Enseñar a Lezama

Lunes, diciembre 13, 2010
Por

Ensayo.

Por José Prats Sariol…

 

 

 

 


 

La coherencia de dictar un curso en la Maestría en Letras de la Universidad Iberoamericana de Puebla, tiene aquí un nombre: José Lezama Lima. Las incoherencias son de mi estricta incumbencia: el producto de algunas décadas leyendo su obra, quince de amistad, mis queridos prejuicios y no tan queridos vaivenes exegéticos… Y de ensayar la crítica literaria: canon y agón que en este caso ─ con Harold Bloom ─ establece un paradigma inimitable ─ sólo para epígonos ─ y una competencia que resuelvo en gratitud, en el símil con que cierra el último fragmento de Oppiano Licario: “…como una nieve lejana que llegaba hasta ella en avisos raros y presagiosos”.

Confieso que el motivo de impartir un monográfico es bicéfalo. Una cabeza, la íntima, es homenajear a mi maestro y compadre. Sin subterfugios: es un acto de complicidad, de fidelidad. La otra cabeza es equívoca: Lezama ha recibido, como todo autor excepcional, disímiles recepciones. Para mí ─ no sé si en bien ─ que prácticamente conozco casi todo lo que se ha escrito sobre él, es imprescindible evitar exasperaciones petulantes, pero plausibles, ante muchos estudios que considero tergiversaciones, escamoteos, falacias de asombrosa precisión. Y la forma más sana, menos totalitaria y sectaria, es ofrecer este diplomado con algo de sistematicidad, de arrogante sencillez.

De la amistad a la crítica añado unas palabras de Ciorán que comparto: “Cuando se aborda un tema, sea cual sea, se experimenta un sentimiento de plenitud, acompañado de una pizca de altivez. Fenómeno más extraño aún: esa sensación de superioridad, cuando se evoca una figura que se admira”. Pero no deseo tal paradoja. Sólo estar junto a Lezama, aunque enseñar siempre tenga algo de distinción ─ Pierre Bourdieu ─ y revancha, de mirar desde arriba.

Les pido por favor, en primer término, que no tomen mis ensayos como si fueran un catecismo; aunque —salvo Opus Icaro— han sido publicados aisladamente en los últimos seis lustros, podrán observarse cambios de perspectivas entre ellos, algunas diferencias de óptica que se corresponden con la fecha en que aparecieron, incluidas al final de cada texto, dentro de la compilación que hoy les entrego. También, por supuesto, inevitables reiteraciones. Cuando los revisemos, observarán que muy pocos experimentaron un leve enriquecimiento estilístico y puntuales correcciones de datas y referencias bibliográficas. Creo que mantenerlos tal cual se imprimieron por primera vez no sólo les mantiene su autenticidad original sino que aumenta la capacidad de diálogo, de motivación hacia reflexiones plurales. Pido excusas ante cualquier posible desliz o turbulencia, aunque de antemano sepa que no pocas polémicas suscitarán, para beneficio del diálogo que caracterizará las lecciones.

El orden del programa intenta facilitar una visión sistémica. Tarea difícil dada la interdependencia consustancial a la voz de Lezama, pero necesaria por razones de tiempo. Aun de esa forma, creo asir un hilo que conduce a la valoración integral, lo menos segmentada posible. Sobre todo al insertar temas sobre los cuales prácticamente no existen estudios, como el Lezama maestro o el crítico de arte, los escritos de La Habana o las revistas que giraron en su órbita, las recepciones de Paradiso o el paralelo con algunos poetas como Gastón Baquero, Carlos Pellicer y Nicolás Guillén.

En la búsqueda de tal coherencia me he apoyado en varios cursos, seminarios y conferencias sobre Lezama que he venido impartiendo en distintos sitios del planeta. Comenzaron ─ así debió de ser ─ en la casa de Trocadero 162, a donde se mudara con su madre Rosa Lima, sus hermanas Rosa y Eloísa, y la fiel Baldomera, en 1929; donde estaría cuarenta y siete de los casi sesenta y seis años que viviera. Impensable ─ me comentó ─ cuando apenas con diecinueve años la necesidad económica les obligara a dejar el Paseo del Prado y acercarse a una zona roja, el sórdido barrio de Colón con sus prostíbulos baratos en ambas aceras y sus billares madrugadores, ilusiones de pobres, bares de malos aguardientes, marineros rumbeadores y turistas de a peseta.

¿Tenía que ser allí? ¿En el edificio que antes del 59 ocupaban seis familias, tres a cada lado de las dos breves columnas salomónicas que custodian el acceso? ¿En el alargado apartamento de la izquierda, pegado a la acera y al ruido de la calle, al que se accedía antes de la escalera que llevaba a los hoy fraccionados y promiscuos apartamentos de las dos plantas altas?

Los que a finales de los sesenta amargaban a Lezama y a María Luisa, pues se habían convertidos en solares, tupían la fosa, arrojaban desperdicios al Patio Morado, ponían el radio o la tele a plenos decíbeles antiasmáticos, agotaban la cisterna del agua y le gritaban: “Gordo, suelta el tabaco”… Tenía y fue… Desde la sala, antes de la saleta de la derecha y los dormitorios en fila india ─ el último tomado por los libros ─, del comedor con su juego de crema despintada y la angosta cocina oscurecida, del cuartico de Baldomera donde una noche de ras de mar por un norte, inundado el patio, tuve que cargarla para conducirla al hospital pues la anciana padecía de bronquitis y sufría una fiebre muy alta, negaba la calenturienta frase de Cemí sobre “la pobreza irradiante”, tan manipulada por masoquistas hirsutos. Pues es obvio que ni se puede confundir con la miseria ni mucho menos negar que la riqueza ─ material y espiritual ─ es la mejor vía para generar irradiaciones poderosas y fuertes.

¿Cuánto mejor hubiese vivido y escrito José Lezama Lima de no haber sufrido las pobres irradiaciones de un sueldo magro, de una casa magra, de la censura nada magra de sus escritos desde 1971 hasta su muerte en 1976, de la libreta de racionamiento de comida y ropa y del racionamiento en el acceso a libros e informaciones a partir de 1969, tras el caso ─ homenaje a Stalin ─ del poeta Heberto Padilla y su excelente cuaderno Fuera del juego, premiado por Lezama en el Concurso Julián del Casal de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba?

Aquel primer curso de cuatro meses (dieciséis sesiones) ─ en 1980 ─ lo impartí cuando todavía las autoridades del régimen ─ tras llevarse papeles, biblioteca, cuadros y muebles ─ tenían olvidada la modesta casa que alquilara Rosa, convertida en una extensión de la Casa de la Cultura del Municipio de Centro Habana. Es decir, cuando aún los “cuadros oficiales” no se habían dado cuenta de que podían apropiárselo, lucrar a favor de su espejismo de pluralidad y tolerancia, ser fieles al poema de Luis Cernuda sobre Verlaine y Rimbaud: Birds in the night. Antes de que divulgaran que habían sido ellos los que colocaron la pequeña tarja de bronce en la pared de la calle, cuando fuimos un grupo de amigos encabezados por Umberto Peña, quienes nos atrevimos a burlar el ninguneo del régimen y pagarle a un albañil de la esquina de Consulado para que la pusiera, tras una colecta en la que participaron Pepe Triana y Chantal, Bilbao, Moreno del Toro, los Diego y los Vitier, Moreno Fraginals…

En aquella ocasión un voraz grupo de alumnos (Recuerdo al médico José Luis Moreno del Toro, Rafael Rojas, Víctor Fowler, Lourdes Rensoli…) trabajaron conmigo en las lecturas y comentarios de poemas, ensayos y narraciones, hasta culminar en un hermoso acto donde apreciamos críticamente una conferencia de Cintio Vitier, junto a los agudos comentarios de Fina García Marruz, y la entrega de un expresionista diploma-grabado del hoy desaparecido artista gráfico José Luis Posada.

Los cursos gratuitos se sucedieron con intermitencias hasta que en el 2000 se efectuara el último en Trocadero 162 ─ ya Casa-Museo ─ con la asistencia de un talentoso grupo de jóvenes, algunos estudiantes de la Escuela de Letras, la conferencia de clausura impartida por Enrique Saínz y la entrega de una litografía-diploma del pintor Gilberto Frómeta. Pero los recelos allí suscitados, a partir de mi punto de vista equidistante del edulcoramiento oficial de lo sucedido a Lezama en sus últimos cinco años, y sobre todo del análisis crítico de las ingenuidades políticas de Lezama en los primeros años de la revolución, congeladas ahistóricamente por ciertos creyentes u oportunistas, impidieron que el curso se repitiera en los dos años siguientes, bajo excusas risibles, típicas de la burda censura que comete el Ministerio de Cultura por órdenes del Partido Comunista de Cuba.

Ordenes similares a las que obligaban a aprobar un examen de marxismo-leninisno para la obtención del Doctorado en Lengua y Literaturas Hispánicas en la Universidad de La Habana, lo que al argumentar que mejor sería de historia de la filosofía, me impidiera culminar allí los grados científicos iniciados en 1970 con la tesis de licenciatura: “Significación de la revista Orígenes en la cultura cubana contemporánea”. El cierre por reparaciones de la Casa-Museo en el 2003 completó el silencio, la imposibilidad de continuar mi tributo en el sitio idóneo, afectivamente exacto.

El recrudecimiento de la represión en Cuba en la primavera del 2003 me obligaron al exilio, tras más de veinte años de entrar y salir, de resistir las humillaciones y advertencias, el desempleo, los intentos por sofocar mi independencia, más las habituales condiciones de sobrevivencia cotidiana que padece la abrumadora mayoría del pueblo, más irritantes frente a los privilegios de la casta dirigente. La palmaria hostilidad de la Seguridad del Estado precipitó la decisión, tras mi negativa a firmar las declaraciones de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, la publicación en el exterior de algunos artículos denunciando las violaciones de los derechos humanos, y sobre todo mi discurso en la Arquidiócesis de Pinar del Río, al celebrarse el IX aniversario de la revista Vitral en julio del 2003.

No hubo opción entre la certidumbre de la cárcel y la incertidumbre del transterrado. Lezama nunca le reprobó a familiares y amigos ─ salvo en una dolorosa ocasión a su hermana Eloísa ─ la decisión de irse. Es interesadamente falso que reprobara a los exiliados, puedo dar testimonio de que siempre entendió las razones, a veces de causas económicas pero siempre de trasfondo político. Su cariñosa correspondencia con ellos así lo atestigua. ¿Qué podrían argumentar los manipuladores frente a esas cartas? Cometen el mismo pecado ─ los católicos tendrán que confesarlo, por lo menos en la iglesia ─ que cuando expandieron la versión de que Lezama le tenía miedo a viajar, temor cierto, pero que sólo sirvió para ocultar que el Gobierno no le otorgó permiso de salida y con toda intención le frustró los trámites para ir a París invitado por la UNESCO.

Sin opción ─ libre de cargos de conciencia ─, la magnánima ayuda del Parlamento Internacional de Escritores ─ hoy Red Internacional de Ciudades Refugios ─ y del Pen Club, con la fraternal ayuda de la Secretaría de Cultura del Estado de Puebla, me trajeron al mejor sitio, a esta Casa Refugio del Escritor en octubre del pasado 2003, al querido México que acogiera a principios del XIX al primer poeta cubano y primero de nuestros exiliados: José María Heredia, que aquí inaugurara el romanticismo hispano, apenas con diecisiete años, al escribir “En el teocalli de Cholula”.

Conmigo vino la vocación lezamiana que hoy inaugura este primer curso. En el equipaje, los ensayos y clases sobre mi maestro, el deseo de proseguir la saga y de alguna vez publicar mi libro en otro azar concurrente, es decir, bajo causas que no por desconocidas dejarían de ser reales, pues llegué a Puebla el mismo día que Lezama, un 17 de octubre, cincuenta y cuatro años después. Pronto el agudo ensayista y generoso amigo Frank Loveland me ofreció dictar este curso monográfico en la Maestría en Letras que coordina en la Universidad Iberoamericana. La preparación incentivará la revisión de cada texto mío, posibilitará que cada uno de ustedes escriba el suyo y sobre todo conversemos, sin hagiografías, sin premisas dogmáticas. Sé que ustedes potenciarán las clases. El programa que sin amarres seguiremos es el siguiente:

Características del Curso: 32 horas-clases, divididas en 8 sesiones de 4 horas cada una, a su vez divididas en 2 sesiones. Obejtivos: Propiciar la lectura, las reflexiones y los conocimientos básicos sobre la obra literaria de José Lezama Lima (La Habana, 1910-76). Favorecer el desarrollo de capacidades y habilidades hermenéuticas vinculadas a la exégesis de los textos a estudiar. Contextualizar al autor y su obra diacrónica y sincrónicamente en el espacio de la cultura cubana, de habla hispana (En particular con la cultura mexicana) y de Occidente. Revisar críticamente los principales estudios que ha recibido y garantizar la elaboración de un ensayo por parte de cada alumno que cumpla con los requisitos de asistencia, atención y trabajo. Crear las condiciones imprescindibles para indagaciones de mayor alcance y profundidad. Puntualizaciones docentes: El grupo no excede de veinte alumnos de Maestría. Ello es imprescindible para garantizar una dinámica exitosa del proceso de enseñanza-aprendizaje. Cada alumno recibirá el primer día el programa. Las explicaciones consecuentes y las tareas específicas que le corresponde realizar durante el curso. Todas las sesiones de dos horas-clase en que se dividen los ocho encuentros, reservan un tiempo prudencial para responder preguntas, establecer diálogos críticos y evaluar la marcha del Curso. Se habilitará un horario extra para consultas individuales, de mutuo acuerdo entre el profesor y los alumnos. El examen consistirá en la redacción de un ensayo, de aproximadamente diez cuartillas, sobre algún aspecto de la obra del autor, elegido libremente por el alumno, pero con el visto bueno del profesor. Dicho texto se entregará en el penúltimo encuentro. La evaluación se ajustará a las normas que al respecto rigen en la Universidad Iberoamericana.

Resumen analítico de cada uno de los ocho encuentros:

1.Organización del curso. Entrega, lectura y análisis del programa. Comentarios acerca de la bibliografía directa (activa) e indirecta (pasiva). Ediciones recomendadas para cada lectura. Aspectos relacionados con el marco hermenéutico y las exégesis, con los axiomas filosóficos y estéticos: Teoría, Historia y Crítica Literarias. El instrumental de la fenomenología en función de la intelección, de una mayor objetividad apreciativa. Pase de lista y breve indagación sobre las características e intereses específicos de cada alumno. Intercambio de ideas y sugerencias. El cubano. El espacio llamado Cuba. Breve panorama histórico-social, algunos sesgos distintivos. Datos biográficos más relevantes de José Lezama Lima, relación con la cronología de sus obras. Principales rasgos de su personalidad. Su presumible homosexualidad. Contextualizaciones esenciales: la cultura cubana dentro de las latinoamericanas. México y Cuba. Canon y agón en la literatura cubana antes y después del auto excepcional. Identidad, nacionalidad… Mito y realidad de lo cubano. Desarrollo y subdesarrollo. Utopía: sueño y pesadilla. Eticidad y frustraciones políticas. Teleología insular. Lezama ante las ideas en Cuba: la voracidad incorporativa.

2. El promotor. Soledad y búsqueda de grupo. Sentido de la amistad fecundante. Labor catalizadora de vocaciones artísticas y literarias. La fundación de revistas culturales: de Verbum a Orígenes. Significación de la revista Orígenes (1944-56) en la cultura de habla hispana contemporánea. Principales sesgos. Panorama de las colaboraciones y de sus autores. Las traducciones. Resonancias más allá del ámbito nacional. Aspectos no estudiados en mi Tesis de Grado (Universidad de La Habana, 1971. Cf. Bibliografía). El editor de libros. El conferencista y los temas que trató por esta modalidad expresiva. Sus preocupaciones por la difusión de la cultura y la formación del hábito de lectura. El maestro. El Curso Délfico. Experiencia personal como alumno del Curso desde 1964 hasta 1976. Doce años de henchimientos. Mis libretas de apuntes a la manera de las Conversaciones de Goethe con Juan Pedro Eckermann. Las fases del Curso Délfico: La overtura palatal, el horno transmutativo y la galería aporética. Características esenciales de cada estadio. El sentido circular. Ritmos de las espirales. Los Diálogos de Platón y la mayéutica socrática, la Paideia y el sentido de los límites, el cristianismo (Evangelios) y el amor a la sabiduría como homenaje al Espíritu Santo. Polémicas en torno a tres de sus frases más célebres: “La pobreza irradiante”, “Solo lo difícil es estimulante” y “El rasguño en la piedra”. Ideario pedagógico de Lezama a través de Editabunda. Testimonios personales desde la perspectiva actual: comentarios críticos a mi ensayo (Cf. Bibliografía) sobre el tema. El ocio creador.

3. El poeta (1ra. parte). La irrupción del autor en el ámbito de la poesía de habla hispana. Recepciones iniciales. ¿Por qué se trata de una voz fuerte? Panorama diacrónico de sus poemas: Inicio y escape (Textos juveniles), Muerte de Narciso (1937), Enemigo rumor (1941), Aventuras sigilosas (1945), La fijeza (1949), Dador (1960), Otros poemas (1970, Cf. bibliografía), Fragmentos a su imán (1977, Ed. póstuma). Papelería. Visión sincrónica. Ni etapas ni evolución. La serpiente se muerde su propia cola. Arrogancia incorporativa y expresiva. Sesgos distintivos de su poesía y relación con otros poetas contemporáneos de habla hispana. Principales recepciones: Juan Ramón Jiménez, Cintio Vitier, Octavio Paz, Guillermo Sucre… Polémicas apreciativas. La noción de Manierismo dentro del lugar común del barroco americano. Argumentaciones a favor de la pertinencia manierista. Lezama dentro de los poetas del Grupo Orígenes: Virgilio Piñera, Gastón Baquero, Eliseo Diego, Fina García Marruz y Cintio Vitier. Poética autoral explícita: Entrevistas y cartas, ensayos sobre el quehacer poético.

El poeta (2ª. parte). Lectura y análisis de la Oda a Julián del Casal. Representatividad y significación. Poema clave para la comprensión de su universo expresivo. Símbolo impresionista. Imagen y metáfora. Intertextualidades: Baudelaire. Oposición entre dandismo y esteticismo. Alusiones: deconstrucción. Sintaxis a partir de la elipsis. La trágica vida del poeta modernista cubano. Relación Casal-Martí. Exégesis. El modernismo hispanoamericano. El poema sale a encontrar al lector que reclamara Lezama para Joyce, con “la presencia y esencia de todos los días”. Conversación con el autor (Julio de 1976, pocos días antes de que muriera) sobre mi comentario a su poema.

4. El ensayista. Libros de ensayos: Analecta del reloj (Ed. Orígenes, La Habana, 1953 —279 p.); La expresión americana (Instituto Nacional de Cultura, La Habana, 1957 —119 p.); Tratados en La Habana (Universidad Central de Las Villas, La Habana, 1958 —415 p.); La cantidad hechizada (Ed. Unión, La Habana, 1970 —299 p.). Otros ensayos y artículos (Dossier y ediciones póstumas). Sesgos esenciales de su prosa ensayística. Temas fundamentales: preferencias, preocupaciones y obsesiones. La creación poética como axis. Interrelaciones cronológicas con sus poemas y con la redacción de Paradiso. Resumen de mi estudio: “Lezama el ensayista”. Nuevas reflexiones, modulaciones. El cronista social. La Habana (Ed. Verbum, Madrid, 1991). Compilación de las noventa y nueve crónicas publicadas en El Diario de la Marina entre el 28 de septiembre de 1949 y el 25 de marzo de 1950. Testimonio de Gastón Baquero —su empleador— recogido en el libro. Resumen de mi prólogo. Nuevas consideraciones. Temas predominantes en las crónicas: artísticos-literarios, socio-costumbristas, ético-psicológicos, relativos a efemérides, filosófico-religiosos y sobre el clima. El sesgo carnavalesco. Bajtin. Predilección del poeta por la máscara. Carnaval del rubio Glucinio. Las transgresiones. Sentido ontológico. Cinco elementos connotativos básicos: la imagen, la ironía, el culteranismo, la digresión y el sensualismo. Ilustraciones en las crónicas. Preludio de la llamada posmodernidad.

5. El crítico literario. Su Antología de la poesía cubana (Consejo Nacional de Cultura, La Habana, 1963, 3 tomos, hasta José Martí). Principales autores que fueron objeto de sus críticas: Góngora y Garcilaso. Su Coloquio con Juan Ramón Jiménez. Mallarmé y Valéry. Montaigne. De Rimbaud a Claudel. Ortega y la Revista de Occidente. La amistad con María Zambrano (La Cuba secreta). Saint-John Perse. Julio Cortázar y el prólogo a Rayuela. Otros escritores y obras sobre los cuales escribió. La erudición lezamiana: La biblioteca como dragón, El Eros cognoscente. El crítico de arte. La materia artizada (Ed. Tecnos, Col. Metrópolis, Madrid, 1996 —300 p.). Compilación de sus críticas y reseñas de arte. Resumen de mi prólogo. Nuevas consideraciones exegéticas. Rasgos distintivos. Tres pares de trazos: Imagen y sugerencia, sensualismo e ironía, erudición culterana y fruición verbal. Ilustraciones para argumentar los trazos. Secciones: I. Antigüedad, reflexiones; II. Europa, América; III. Cuba. Un emisor único en la historia del idioma. Situación dentro de la crítica de arte del pasado siglo XX. Imagen visual. La síntesis súbita: “un punto para la resistencia”. Valoraciones estéticas y éticas. Artizar y atizar.

6. Paradiso (1ra. parte). La edición crítica de Paradiso publicada por la UNESCO (Col. Archivos, 1988, coordinada por Cintio Vitier). Gestación de la novela en los años 40. Proceso creador hasta 1966. El “escándalo” y la “censura” de la primera edición (Ed. Unión, La Habana, 1966). Novela “iniciática”. Rasgos fundamentales del estilo lezamiano. Los personajes y sus caracterizaciones: la tríada Cemí, Fronesis, Foción. Otros personajes relevantes. Desdoblamientos. Plasticidad y sensualismo. Paradiso (2ª. parte). Síntesis del argumento por capítulos. Comentarios críticos. Erótica y transgresiones estilísticas. Sexualidad y homosexualidad. Inverosimilitudes voluntarias. La familia y la mesa: golosinas. La madre: Rialta. Los edipos de bolsillo. Lo cubano en Paradiso. Referencias intrincadas: ejemplos. Ironía erudita. Principales recepciones desde su aparición hasta hoy (Síntesis y remozamiento de mi ensayo). Coincidencias y divergencias en las lecturas realizadas. Las traducciones a otros idiomas: suerte y desgracia de las versiones al inglés, italiano, alemán y francés… Otras lenguas.

7. Oppiano Licario. Continuación inacabada de Paradiso. Edición póstuma (1977). Otras ediciones. Ausencia de una edición crítica. La obra del Ícaro. Sesgos que se recrudecen: metáforas, sinécdoques y metonimias. La noción de superposición. Excepciones morfológicas. Bocetos y apuntes. Relaciones con otras grandes novelas inconclusas. Musil y El hombre sin atributos. Nuevos personajes. Zonas autobiográficas. Europa en la novela. Lectura como parábola. Polémicas exegéticas. Nuevos personajes y sus caracterizaciones. El narrador y el poeta. La catolicidad indubitable. Filosofía helenística presocrática: “El ciclón es un ojo con alas”. Para una hermenéutica lezamiana. La unicidad entre Paradiso y Oppiano Licario. Concomitancias con el boom de la narrativa latinoamericana en el último cuarto del siglo XX. La precariedad de la noción de géneros literarios respecto de la obra lezamiana. Los cuentos-poemas. Referencia a “Cangrejos, golondrinas”. Polémicas: ¿Cuentos o poemas en prosa? La interpenetración entre sus ensayos y las meditaciones de los personajes: ficción y símbolos. Una enorme sinestesia.

8. El escritor y la fama. El novelista iluminando al poeta y al ensayista. La inmensa minoría de lectores. ¿Escritor para escritores? El Club Lezama y su exclusividad. Más citado que leído. Los críticos y su obra. Bromas y anécdotas. Trampas lezamianas. Carnaval… La siempre peligrosa canonización. Relaciones de Lezama con otros escritores. La amistad. Represiones y censuras. La pobreza nada irradiante. ¿Cómo era su vida cotidiana en los últimos años? Una visión sin mandato de su biografía. Anécdotas reales y apócrifas. Su epistolario. Textos recogidos en su dossier (Biblioteca Nacional José Martí, Sala Cubana). La Casa-Museo de Lezama en Trocadero 162. La biblioteca perdida. Proyecto de edición crítica de sus obras completas. Evaluación, resumen, saga. Coloquio sobre el Curso. Análisis crítico de los ensayos escritos por los alumnos. Valoración del cumplimiento de cada uno de los objetivos trazados. Posibles utilidades del Curso para la formación de habilidades y el desarrollo de capacidades, válidas para el estudio de obras de otros autores. Hipótesis acerca del lector común: juicios de Virginia Woolf, Ezra Pound y Jorge Luis Borges. Las fases de El Curso Délfico aplicadas a la lectura de un texto. Su obra dentro de la teoría, la crítica y la historia de la literatura en la América Hispana. Filología y siglo XXI en Iberoamérica. El instrumental de la fenomenología contra los absolutismos neohegelianos. Harold Bloom contra los virus exógenos a la obra de arte literario. Lezama y sus ideas acerca del lector, de su lector.

Nota tras la sesión final:

Los resultados del curso, según la evaluación realizada por los propios alumnos con el asesoramiento de algunos colegas, me permitieron constatar que el orden temático establecido parece ser el más apropiado para el estudio de un autor que amaba la complejidad, no lo complicado. Al autoevaluar con rigor crítico mi trabajo, pude constatar que debí darle mayor participación a los alumnos en cada encuentro, incentivar de un modo más apropiado la dinámica de grupo y evitar digresiones. También propiciar un uso más discriminado de la bibliografía indirecta o pasiva, algo que mi sentido de la ética profesional me impidió en las clases. Lo que aún me parece más acertado es que al cumplir los objetivos enunciados, en una interrelación profesor-alumno siempre perfectible, logré que cada uno de ellos se convirtiera en délfico, a través de Lezama se transformara para siempre, como me ocurriera a mí en la adolescencia, en dueño del estímulo de lo difícil, de la analogía hacia la imagen y el misterio órfico.

(Conferencia pedagógica, Maestría en Letras Iberoamericanas, Univ. Iberoamericana, Puebla de los Ángeles, 20 de agosto y 2004)

José Prats Sariol. Narrador, ensayista, crítico literario y de artes plásticas. Licenciado en Lengua y Literaturas Hispánicas por la Universidad de La Habana en 1970. Tesis de Grado con la calificación “Suma cum laude” sobre el tema: “Significación de la revista Orígenes en la cultura cubana contemporánea”, bajo la tutoría de José Lezama Lima (Universidad de La Habana, 1971). El libro El azar concurrente: José Lezama Lima debió optar por el Doctorado en Letras en la Universidad de La Habana. Aparecerá en 2010 publicado por la Ed. Confluencias, Almería, España.  LIBROS PUBLICADOS: Cuentos (Narrativa)  (210 páginas), Ed. Arquitrave, Bogotá, Colombia, 2007. No leas poesía (Crítica literaria) (279 páginas) Ed. Univ. Iberoamericana, Puebla, México, 2006. Segunda edición, Ed. LunArena, México, octubre, 2006. Tercera edición (Ibídem.), marzo, 2007. Guanabo gay (Novela) (287 páginas) Ed. Hora y 20, México, 2004. Las penas de la joven Lila (Novela) (253 páginas), Ed. LunArena, México, 2004. Mariel (Novela) (542 páginas). Ed. Aldus,México D.F., 1997. 2ª. Ed. 1999. Erótica (Cuentos) (140 páginas), Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1988. Estudios sobre poesía cubana (Ensayos) (112 páginas), Ed. Unión, La Habana,  1980. Criticar al crítico (Ensayos) (308 páginas), Ed. Unión, La Habana, 1983. Aguas de Carlos Pellicer (Estudio monográfico), Ed. Casa de las Américas, 1982. Por la poesía cubana (Ensayos) (415 páginas), Ed. Unión, La Habana, 1988. Pellicer río de voces (Ensayos) (146 páginas), Ed. Instituto de Cultura de Tabasco, México, 1990. Fabelo (Crítica de Arte) (95 páginas), Ed. Galeria Torres, Bilbao, 1994.

© 2010, José Prats Sariol. All rights reserved.

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Posted in , | 2 Responses

2 responses to “Enseñar a Lezama”

  1. Josefina Dieguez

    28/12/2010 at 16:57 | Permalink | Reply

    Buen texto como guia para los profesores que deseen impartir cursos sobre el gran Lezama Lima.

  2. [...] Enseñar a Lezama [...]

Series NavigationLa poesía tiene que ser transferida (fragmento)Varia Opinión

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One Response to Enseñar a Lezama

  1. Angelina on Sábado, mayo 21, 2011 at 7:20 PM

    hi-ya, I like all your posts, keep them coming.

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