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Raúl Hernández Novás: la pequeña mirada infinita

Martes, agosto 16, 2011
Por
This entry is part 11 of 16 in the series Número 15, agosto de 2011

Poesía.

Selección de poemas.

Por Rita Martín…

 

 

 

 

 

 

Salvar al poeta Novás

 

Hace meses que el recuerdo de Raúl Hernández Novás me asalta de un modo dulce e insistente.  Estuve muy cerca del poeta. Fuimos novios y de su mano desandé las calles del Vedado con ojos nuevos. A su lado, también pude ver el mar insular de otra manera. La mayoría de los amigos lo recuerdan como un hombre taciturno; pero ante mí se alza con una risa pícara, tejiendo poemas satíricos sobre figuras y figurillas de la cultura cubana. Sus ganas de vivir y su afianzamiento en la tierra eran mucho más fuerte que su soledad. Habría que añadir que él nunca tuvo conciencia de la soledad porque en realidad no estaba solo nunca: dialogaba con la cultura y el cosmos profundamente, y penetraba en la música y el cine como artes que le pertenecían. Parecía inmortal en su estatura física y poética. El suceso inesperado ocurrió en junio de 1993. Esperaba yo por unos papeles más para mi salida de Cuba–ocurrida en febrero de 1994–cuando supe de su muerte, a corta distancia de su cumpleaños (agosto). El poeta había decidido dar fin a su vida y tomó un revólver. La ciudad se le había vuelto en esos años de período especial una enemiga. Ya no podía encontrar una comida ni una bebida decente en el Wakamba ni en sus alrededores. Ya los hogares cubanos habían comenzado la mezquina pelea por un pedazo de pan–toque final de la libreta de racionamiento que no ofrecía ya nada para comprar. Ya muchos amigos se habían marchado y algunos de ellos comenzaban a olvidarlo o a traicionarlo. La ciudad misma mostraba una detención temporal mayor que la que se había vivido años atrás. Lo mismo pasaba con el deterioro de las calles en las que pululaban los grandes latones de basura desbordados en las aceras a falta de un camión que la recogiera. Cada día le quedaban menos cosas a Raúl que le ataran a la tierra. Y prefirió irse que es una manera de quedarse para siempre.  Ahora yo converso interminable con Raúl Hernández Novás como antes él lo hiciera con su familia espiritual.  Les presento a un grande poeta de América Latina. Y no digo más porque la poesía no se explica. Aquí están algunos de sus poemas. Y en breve habrán más. R.M.

QUIÉN SERÉ SINO EL TONTO

But the fool on de hill

sees the sun going down

and the eyes in his head

see the world spinning round.

Lenon y Mccartney

Quién seré sino el tonto que en la agria colina
miraba el sol poniente como viejo achacoso,
miraba el sol muriente como un rey destronado,
el tonto que miraba girar el mundo,
guardando en su rostro las huellas de la noche.
Quién seré sino el tonto de siempre atraído por el mar,
aquel que en el mar feroz dejó su nombre.
Quién sino el tonto que lloraba
y lloraba por el mar, las flores, las muchachas,
la esbelta luna sonriendo.
Sobre la colina está solo and nobody seems to like him,
pero él ve el mundo moverse a su alrededor,
el sol rebotar como una pelota roja
en el horizonte. El sol tragado por el mar, frío
entre los peces.
Quién seré sino aquel que ya no mira,
no oye, no palpa, absorto, esas tierras astrales,
esos frutos,
las viñas de la realidad, airoso manto.
El que ve la noche descender como un cuerpo
inapresable, el que siente la luna caer sobre sus
hombros
como una tela delicada, aquel que en la marisma
jugaba a rey, a payaso, a rey, a oscuro caballo.
Absorto, solo, en la colina, gritando
como loco, bajo los pájaros que emigran
señalando un carcomido rumbo. Yo
el loco, el tonto que siempre he sido, girando
en la burla,
torpe bufón de florida pirueta, riendo,
con dientes podridos, la realidad inapresable
como implacable cuerpo, a nuestro lado,
descansando en las hierbas
brotadas de los muertos, entre sonrisas de nocturnas flores.
Quién seré, dios mío, sino el loco tonto, el oso
bronco, el jorobado torpe,
bufón bailando, reuniendo rumbos entre su brazos, flores
para una mujer que no existe, quien mira al sol
dormirse cual tembloroso viejo
y al mundo girar en burla alrededor de sus hombros destronados.

De: Embajador en el horizonte (1970-1979). Publicado por Letras Cubanas en 1984. 

 

_________________________________________________________

 

 

HACIA PAÍS INACCESIBLE

 A Marcia

Entonces reconozco que ha llegado el momento

de hacerme a la mar lo antes posible.

Moby Dick 1.

                  I

Ya no basta la vieja biblioteca
visitada por los encantadores.
Un noviembre se filtran adonde mueven
hoscos duendes extraños torbellinos;
ya fracasa la luz: los ojos tiemblan,
la tierra tiembla, las espumas mueren
sobre aquel valle de las flores blancas
donde la luz es fúnebre y el ojo,
torvo, imagina barcos enlutados.
Ya no basta la vida, hay que viajar.

Porque la luz fracasa, y ya no sabes
cómo eran sus manos, qué pedía
al viento, sola, aquella extraña tarde,

por el embozo del desdén cubierto,
un viaje está soñando en lo remoto,
un viaje está esperando antiguamente.

                  II

¿Qué severo país entre sus pechos batía como el mar?
Las olas cruzan sobre un rostro que jamás interroga,
sobre un vuelo de pájaros que miran
únicamente las ramas altas de su redención
y la fronda cargada de paisajes.
Y en el ajado país que se ensombrece
y se incendia sobre los caducos cabellos, sobre las viejas frentes,
una sola señal de anunciación podía traernos la luz,

pero nos fue vedada como la salida maravillosa de una princesa antigua.

                  III

Teníamos el sol.
Teníamos el sol como un gran lago
de luz, y en nuestros juegos fuimos lanzando piedras
sobre su faz inerme. Teníamos el árbol
que no sabe qué significa,
el árbol antiquísimo, cargado de inscripciones
y leyendas. Y fuimos arrancando
sus hojas, para cartas que no llevaba el viento
y que la luz pudiera haber escrito.
Las ramas no podían ya soportar el peso de un paisaje.
Las raíces de cieno.
El corazón se fue quedando solo.

                  IV

Qué país de humo podía sellar el pacto de los ojos
que se abrieron sobre el mar, si era la tierra un baile
de brazos ágiles, como peces traspasados por la misma dolorosa
luz. Al interrogar a un árbol antiguo
¿qué oscura mariposa saltaría del sol?

Ave de mar, visión de flor, visión
de tierra balbuciente, y muchedumbre de vestidos marinos,
aloja los futuros espejos insondables,
la pequeña mirada infinita.

                  V

Hacia el país que recobra, con el ruido
cada vez más cercano de tus pasos
un perfil familiar, hacia las olas anunciadoras.
Y que nunca te borren la tristeza
que sobrevive en tu rostro como un perdido niño.

Puedas llevarlo de la mano.

Hacia el lugar que afirman
los desterrados pájaros blancos. Las olas intocadas
como instancias del fuego, las que no tienen cuerpo en el reposo.

Aquella su respiración de imposible familia.

Las aves, otra vez, y la flor de la espuma.

                 VI

Mas no llamemos a la puerta del bosque
cuyo corazón es una niña dormida.
A la bella que duerme no despertemos. No
turbemos su sueño de hojas y raíces, donde canta
el duende de las aguas, donde
un caballero avanza, y a su paso
las ramas se despiertan. No toquemos
su estrella preferida. Porque ella
quizá ansía dormir, o quién sabe,
porque no eres el caballero, sino el ciego cantor que lo acompaña,

vamos,
quede su corazón hilando en el silencio,
y ella sea una historia,
la leyenda que sueña
y en el umbral de tus ojos recobra su vestido, su reino.

                  VII

Ve,
quizá haya una ínsula de perdón para ti
en el balnco país que no perdona.

¿Recuerdas su respiración, las graves olas
congeladas? ¿Era la muerte
quien revolvía en la ceniza esos fantasmas?, pero
¿estaba ella mezclada en estos juegos? ¿Atizaba
la suave danza de sus figuras, sonaba su organillo,
componía un rostro familiar con nubes, con paisajes?

Los labios, sí, como olas también, los ojos
          venían de lo hondo, las manos
          eran estatuas sumergidas en el sol.
          El cabello llovía en un rostro lejano.

Cuando el grave paisaje dobló el árbol
el viejo fruto se perdió en el río.

VIII

Señores, un viajero de paso… ¿Podrá estar con ustedes hasta mañana,

sólo hasta mañana, por última vez, en este cuarto?

Los hermanos Karamazov, VIII, vii

Y no podré decir nunca cómo éramos

aquella vez que cenamos juntos, fiel, amablemente…

Éramos jóvenes, sí, y estábamos alegres. Nunca

fuimos tan jóvenes, y hablábamos de nada, sonriendo.

Allí, unos a otros, nos dimos la mirada, las voces,

y todos nos hacía recordar lo futuro, y yo temblaba.

“Y tú, tú sola, qué dijiste entonces, di, oh, sin duda

no era nada importante, ya es muy tarde, sin duda, ya no importa

que no fuese nada interesante

pero dime aún, di, es tan puro

verte sonreír…”

Y no alentamos, lo adivino,

cada cual su alta prisión,

¿verdad? Y aun escuchando y pensando

cada cual en una llave, ¿afirmaremos,

afirmaremos que existe una prisión?

Señores,

un minuto,

Señores,

(termina la cena, algo muy grato tenía que decirles…),

sólo un momento, una vez más.

Aquí.

Sólo una vez, amigos, y siempre.

Hasta mañana.

 

IX
Termina

Termina el viaje que ardía en la  memoria.

Termina, la región desolada vuelve a su antiguo dueño.

Ya no verás las claras batallas del horizonte, a la mañana se extingue

la llamarada de los pájaros que emigran, el mar

tan leve, movido por la luz, el ejército

de las nubes, la estrella que aún alienta

sobre el océano del polvo.

Las antiguas mareas, la prosecución de las rutas

de las caravanas, las olas del desierto

como esfinges, termina el irrisorio

viaje al Toboso, los planes de conquista

y destrucción, el cruce del Danubio, termina

el viaje de la estepa en nuestros cascos.

La Cruz del Sur entre los hielos, el grito

desgarrador del pájaro blanco, en un idioma que no entiendes.

La luz que crea los recuerdos y pierde las imágenes

que no podremos recobrar:

¿Quién dice, entonces

que no has partido, que

nunca has partido, que siempre
cruzaron las imágenes sobre tu rostro inmóvil que alababa
extrañamente? Y los mares te poblaban,
trayéndote noticias
de cielos extranjeros y tú, sonriendo,
agradecías.
Termina el viaje, y es un anillo, un horizonte roto
lo que las olas devuelven, tocando el desengaño, y encuentras
a aquél que fuiste, frente al mar tan pequeño
que sólo puede contener todos sus gestos y sus islas
Regresas,
cuando el naufragio ha cortado los hilos, la ruta
se pierde en tu corazón, y ya no puedes descansar.
Un naufragio
que alienta antiguamente, un perfume
no recobrado, un jardín olvidado por la luz,
y todo lo que pierde su resuello y descansa en la costa que no
duerme te dice
que el viaje no termina.

X

Y tú, quizá, que guardas
la intocada sonrisa
de infancia, la pequeña
grave mirada, puedas
recoger las palabras
latentes, las que no
tenían cuerpo en mi silencio.
Pequeña luz. Pues miras,
aun cercana, desde otro
país, desde otra orilla
(el mar ha vomitado
un gran pez en la arena)
¿serás tal vez el sueño
de un sueño, lo real,
el reverso que mira
(la turba de borrachos
contempla el pez de fuego)
desde otra orilla, desde
otro país el hueco
de mi ser, la danza
de mi muerte?

XI

Those were the days

Porque eres parte de la leyenda de mis ojos
y no sabes qué significas en tu silencio,
porque te miro como el que marcha condenado
y agradece un poco de sol, unas palomas,

¿me perdonas el ser?, ¿el triste manchón eterno?
¿me creerás si nombro una estrella, un claro árbol?

¿Y quién nos creerá que vivimos, que dijimos
tantas palabras como conjuro para un viento
que hacía arder la tarde, la aciaga bandera desplegada
sobre los jóvenes cabellos, sobre las altas frentes,
y qué país podría haber dicho otra palabra?
¿No teníamos el cielo, sobre nosotros, no confiábamos
aun en su arduo ajedrez, su marejada, su presunción de muerte?
Y si en su costa la luz moría, ¿no era también un buen augurio?

Teníamos el sol, teníamos el árbol
que no sabe qué significa. ¿Y éramos
no más, palabras de un idioma oscuro?
Y quién nos creerá si le decimos
hemos vivido, esos fueron los años,
aquella tarde ardió la eternidad sobre las frentes…

Porque una dicha que entre las hojas se derrumba
hoy hace signos sobre tu piel, que no comprendes,
pero sabes que ha muerto aquella tarde imantada
en que marchábamos, sonriendo, al mar lejano,
y no puedes reconquistar la ciudad vetusta
que se rendía ante tu paso, por siempre abierta
a la mirada, a la sonrisa de un astro joven.
Porque has pedido la tarde en esos dulces diálogos.
Porque has perdido la sagrada mañana, inclínate:
verás un río, la tierra abierta ante tu beso,
el viaje incógnito, temblando junto a la orilla.
Mas oye al hada que en tu frente comienza el canto,
no extrañarás un remoto astro que te nombre
y en los zarzales de la noche queme sus iras.
Ya la luz guarda para siempre la vieja estrofa.
Se abate el árbol de las estrellas, inscripciones
desmembradas, que un día fueron legible espuma,
ya inencontrable en el sereno crecer del árbol.

Otros verán los nuevos signos, rostros del cielo.
“No temas, duerme. Se apaga el tiempo. Estoy contigo…”

 

De: Da Capo (1978).

Mención Premio UNEAC “Julián del Casal” 1978

 

 

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El poema a continuación se basa libremente en imágenes y personajes

de la película de Milos Forman,

One Flew Over the Cuckoo’s Nest 

(Atrapado sin salida)

SOBRE EL NIDO DEL CUCO

Ellos tienen unas vitrinas y usan unos zapatos.

En esas vitrinas alternan el maniquí con el quebrantahuesos disecado,

y todo lo que ha pasado por la frente del hastio

del búfalo solitario.

Si no miramos la vidriera, charlan

de nuestra insuficiente desnudez que no vale una estatuilla de Nápoles.

Si la atravesamos y no rompemos los cristales…

José Lezama Lima. Pensamientos en La Habana.

                  I


En las tardes medrosas
en que no llama nadie a la puerta
y no suenan los timbres y la casa
es un gran frigorífico lleno de silencio
en estas tardes que gravitan sobre los parques
impidiendo la vida y los juegos
–tardes que pesan como un fardo hiriente
sobre los hombros de la estatua inmóvil–
en medio de esta lluvia que no cae y moja
los huesos tan desnudos en la ausencia de voces
sin nadie en mi experiencia I think of you Billy
yo también pienso en ti Billy
reconstruyendo mis memorias de piedra
tan pesadas como fuente de sangre
y no tengo nada que decirte porque no llama nadie
y no hay nadie en mi experiencia

Quizás jugamos en el mismo parque
un teléfono mudo entre nosotros
un eléctrico hilo que devano temblando
trabajando en la blanca rueca de la distancia
la senda en cuyo fin cae una nieve triste
un vuelo de pájaro callado
un empeño de ave que emigra
viste con tierra de Wisconsin mis huesos al garete
un telegrama que las aves llevan y entre nosotros
no más una vitrina luminosa
que yo atravieso sin romper los vidrios

                  II

Qué gaviota de azúcar rozó las olas
de aquellos mares de Virginia
donde viaja la barca de los locos
con todos nosotros Billy con todos nosotros
Dios mío somos nada más unos pendejos
somos unos locos en un barco que gira
y echamos velas y anclas y gobernalle al mar
y echamos a suerte el viento enemigo y estamos esperando
esperando a Jaws y Jaws no viene
y no hunde el barco y la ballena blanca
como una tumba de cristal no viene
Mac Mac Mac Dónde te has metido
me has dejado al timón y yo no sé
gobernar esta nave y te escondiste te escondiste with candies
pero en vez de ocultarte riendo estabas triste
Por qué dime te escondes con tu dulce
luminoso en los labios y nos dejaste solos por qué hermano
por qué padre nos has dejado solos en esta barca de los locos
que no sé gobernar
denme el cuaderno
de bitácora que han repasado las sirenas
con esas manos verdes como nubes
con sus manos de algas y jacintos
Y en el cuaderno de bitácora
tras la noche estéril sin dulces y sin juegos
tras el juego soñado without candies
sin estrella de azúcar en la boca
vacía la piñata de los cielos
y el garrote tierno en nuestras manos el garrote
con que hemos de golpearnos a ciegas sin dar con la piñata
poniéndonos el rabo vergonzoso y las orejas del indecible burro
sin dar con la pelota redonda como el mundo en el vacío estadio
después del halloween lluvioso y de puertas cerradas
(han envenenado los dulces han enterrado agujas en las manzanas)
y mudas calabazas sin luz las calabazas de ella
junto a un cuerpo de estrellas parpadeante
en el cuaderno en blanco de bitácora
Billy yo escribo rien como el monarca
tras la noche vacía de sus bodas

                  III

You know

If you break my heart I´ll go

But I´ll be back again

«Y le llevé las flores             y así le dije Would you
marry me anyway?             Would you have my baby?
y ella sonrió con labios              de caramelo con
sus colmillos de azúcar              el ángel vigilaba
el telón de las hojas de             jardín soñoliento
y yo le dije quieres              compartir esta suerte
la barca sin estrella             mar hiel enamorada»

no es usted a quien aman
compréndalo
renuncie gentilmente

«Le llevaba unas flores              al retablo vacío
descorrían las hojas             su telón soñoliento
una escena una escena             el carnaval del mundo
en medio de la turba             de feos monigotes
una estrella riendo             como un ángel de azúcar
tan sólo un torbellino             que la dejara a ella
ángel y marioneta             en el jardín del sueño»

no es usted a quien aman

«El tablado vacío             seguiría aplaudiendo
las luces se apagaron             me quedo sin embargo
siempre hay algo que ver se hizo lo oscuro ahora
vendrán caras extrañas             sobre el tablado a ciegas
compréndalo las hojas del telón se cerraron
y cerraron las puertas             de la ciudad hiriente»

renuncie gentilmente

«Que la siga leal             en extramuros
el perro de la casa es un consuelo
ser gozque de su falda             el halloween lluvioso
por los lejanos pueblos que la siga llevando
el cántaro de flores             junto al jardín dormido
velado por el ángel con su espada de fuego
ante el telón cerrado             junto al jardín me dijo»

no es usted a quien aman
compréndalo
renuncie gentilmente

«Lleva el cántaro al río             trae el cántaro a casa
llénalo de tu leche la             leche de tu piel
las olas de tu pecho hondos cielos de leche
los hilos de tu entraña filamentos de nube
muñeca descosida             alada marioneta
escucha esta vasija             sus latidos de barro
trae el cántaro a casa             lleva el cántaro al río»

«la lecherita ciega
quebró mi corazón»
…but I´ll be back again

                 

IV

I never lost as much but twice

and that was in the sod

Emily Dickinson

Cerré la puerta y dejé el mundo fuera
me recluí intramuros de mí misma
y no había nadie en mi experiencia
y no se lo dije a mi madre
y no se lo dije a mi padre
Cuando cerré la puerta a la tarde vacía de Amherst
y me quedé intramuros los ángeles llegaban recibía
la visita de walt con sus barbas de nieve
su pecho tormentoso sus regalos
de blanca navidad yo estaba sola
y había perdido y ganado dos veces
todo ocurrió en la tierra y en el césped
sólo llevaba pequeños presentes
a los graves vecinos a mi dueño
dulces pequeñas estrellas de azúcar
y fui dos veces dueña del tesoro
y no se lo dije a mi madre
y no se lo dije a mi padre
y me encerré a morir entre los muros
para guardar avara mi tesoro
sedosos intramuros de mi misma
Padre
Estoy llamando tirándote la puerta
mira mis dedos aún vacíos
de los anillos de la felicidad
y yo gritaba ¡despierta!
burglar banker father
I am poor ance more!

                 

V

Someone is knocking at the door

Somebody is ringing the bell

Someone is knoking at the door

Somebody is ringing the bell

Open the door

Let them in

Billy I have long dreamed without candies
la estrella de azúcar et rien
et rien nada ha pasado
que no lo sepa el padre que no lo sepa madre
ni el maestro y su mujer la señorita
las personas mayores
estoy en la habitación vacía
en el viaje vacío de los locos
en el hueco oscuro del árbol que cruje
como un frigorífico de silencio
Billy crece la sombra
como una marea sin estrellas
y está muy oscuro
hello darkness my old friend

Billy yo estoy contigo
¿Vendrá el doctor Noel con sus barbas de nieve
a dejar caramelos en las habitaciones
a abrir los corazones y restañar los cántaros deshechos?
¿Vendrá a despertar al niño muerto
al que durmió a tu lado without candies?
No hallo las indicaciones señorita enfermera
miss Ratched la enfermera está hablando co su lengua de fuego
y de su boca salía una espada aguda de dos filos
una espada de fuego para guardar el camino del árbol

Billy yo estoy contigo
Déjenlo que entre let him in
a la terraza donde están dormidos
a los dormidos los cuidará quejoso
se agrupará la mañana helada en terrones de azúcar
                  Let the sunshine
                  Let the sunshine in
                     the sunshine in
Alguien está tocando a la puerta
a la puerta cubierto de rocío
pasa las noches del invierno
Open the dooor
Let him in

Billy un teléfono mudo entre nosotros
estás sangrando en el manicomio helado
Let it be Let it bleed
Déjenlo déjenlo que sangre abrigue al mundo
Let him bleed que hable su corazón por la herida
con sílabas de sangre
con que ha de convencer al mundo
y mellar la espada del ángel
la espada de la boca de miss Ratched
Let it be let him bleed

Billy yo estoy contigo
tú estás bajo la nieve yo en mi cuarto
yo estoy con los dormidos without candies
ruedan mis ojos por la nieve
es una blanca estepa ¿se da cuenta?
allí vi a un conocido y lo detuve gritándole ¡Hernández!
rueda la nieve en pelotas que no hemos de golpear
muñeca de la nieve como blanca mujer
en pelotas que no hemos de acertar
que no hemos de acertar con nuestros leños
en este juego en el vacío estadio
las pelotas fantásticas de nieve
blancas esferas de algodón dulce
y no podremos romper la piñata del cielo
para que caigan las estrellas de azúcar

Billy yo estoy contigo
en la tarde medrosa y vacía donde no suenan timbres
en el juego vacío donde no acude nadie
en el cuarto vacío donde todos dormimos sin dulces con pastillas
en la barca vacía de los locos que gira como el mundo
en la noche vacía de las bodas del rey
en la casa callada como un gran frigorífico vacío
en el parque vacío donde la tarde abruma los hombros de la estatua

Billy yo estoy contigo yo estoy contigo madre
padre yo estoy contigo
                  río manzanares
yo estoy contigo
señorita Ratched
                  déjame pasar
entremos todos juntos
                  let us in
                  Alguien está tocando a la puerta
                  Alguien está sonando el timbre

                  Alguien está tocando a la puerta
                  Alguien está sonando el timbre
                 
                  Abran la puerta

Déjenlos entrar

                 

VI

Como sueñan humillarnos

repitiendo día y noche con el ritmo de la tortuga

que oculta el tiempo en su espaldar:

ustedes no decidieron que el ser habitase en el hombre /…/

Como quieren humillarnos les decimos

the chief of the tribe descended the staircase /…/

Ellos que cargan con sus maniquíes a todos los puertos

y que hunden en sus baúles un chirriar

de vultúridos disecados

Ellos no quieren saber que trepamos por las raíces

húmedas del helecho /…/

y que aunque mastiquemos su estilo

we don´t chose aur shoes in a show-window

José Lezama Lima: «Pensamientos en La Habana».

 

Let us enter the tree
Let us enter the room
Let us enter the garden

Romped la sórdida vitrina
Quitad al ángel de la puerta
con su espada flamígera
la tierra será el paraíso
el guardián a las puertas de la ley
poned en su lugar al cherokee de roble
con la frente de hastío del búfalo diezmado
y vio en sueños una escala
el jefe de la tribu descenderá la escala
porque no entre el ángel de exterminio
con su lengua neutrónica de fuego
que crezca el Gran Teatro de Oklahoma
para cubrir para abrigar al mundo
como la sangre cálida del tonto en la colina
y en la muralla china otra torre de Babel
para escalar el árbol de la vida
para tocar las barbas de nieve del cielo
como el pecho finísimo de Walt
la hierba perfumada de los muertos
Venga Noel a repartir regalos
dulces de miel a las habitaciones
a reparar los viejos corazones
de hiriente maquinaria enmohesida
y a restañar los cántaros deshechos
Somos los humillados los pendejos
Los abalorios que nos han regalado
han fortalecido nuestra propia miseria
Somos los parias íngrimos del mundo
ah look at all the lonely people
los descosidos los amarrados los ateridos
trepamos por las raíces del helecho
no escogemos nuestros zapatos en una vitrina
nuestra alma no está en un cenicero
aquí estamos los negros y los indios
a la puerta cubiertos de rocío
allí vi un conocido y lo detuve gritándole ¡Billy!
somos un tal chatterjee un tal hernández
somos un tal zuzuki un tal kuusinen
un tal jones un tal müller un tal nguyen
Aquí estamos todos los negros
Que no venimos a rogar
Estamos
Llamando tirándote la puerta
Y yo gritaba ¡despierta!

Let us in
Let us in
Don´t worry Billy
Te enviaré un telegrama con las aves
viajeras:
Romperemos la piñata
del cielo
Y habrá estrellas para todos

De: Animal civil (1981-1982).

Premio UNEAC “Julián del Casal” 1985.
Fechado el 7 de noviembre de 1982.

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 [Palabra Abierta tomó esta selcción de poemas de Raúl Hernández Novás hecha por Rita Martín de su página web Grafoscopio]

 [La foto de Hernández Novás que aparece de ilustración al principio fue tomada del sitio web Isliada.com. Literatura cubana contempooráanea]

 

Raúl Hernández Novás. Poeta y ensayista. Licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad de La Habana. Hasta su muerte trabajó en el Centro de Investigaciones Literarias de la Casa de las Américas donde, entre otras labores, preparó varias selecciones de poesía, entre las que destacan la dedicada a Luis Pales Matos y una edición crítica de la poesía completa de César Vallejo, publicada en 1988. Al morir dejó inédito un estudio sobre Octavio Paz, el intelectual mexicano cuya obra estaba entonces censurada en la Isla, y que fuera publicado póstumamente en la revista Casa de las Américas. Sobrino del escritor cubano Lino Novás Calvo, un problema cardíaco congénito influyó en su infancia, creciendo con una profunda dependencia afectiva de sus padres, aunque sobrevivió de un modo muy maduro la muerte de su madre. Cercano a los escritores reunidos alrededor de la Revista Orígenes, su desarrollo como poeta y crítico literario sobresale por un estilo muy personal en el que reúne valores tan dispares como los clásicos hispanoamericanos, los poemas de humor o la cultura beat. Se suicidó en La Habana el 12 de junio de 1993, con una reliquia familiar: un viejo revólver del siglo XIX, cuyo gatillo debió apretar varias veces: luego de tres intentos fallidos logró que una bala terminara con su vida. Publicó seis libros de poesía: Da Capo (1983), Primera Mención UNEAC´78, Enigma de las aguas (1983) Premio 13 de Marzo 1982, Embajador en el horizonte (1984), Animal civil (1987), Premio UNEAC 1985, Al más cercano amigo (1987), Primera Mención UNEAC 1981, y Sonetos a Gelsomina (1991). Atlas salta (1987-1991), publicado en Revista Casa de las Américas, La Habana, n. 188, jul.-sept. (1992): 83-109, y luego de la muerte del poeta, como poemario editado por Letras Cubanas en 1995. En el año 2000, bajo la edición de Jorge Luis Arcos La Rosa y Vitalina Alfonso, se publicó Poesía de Raúl Hernández Novás, que reúne los libros publicados en vida por el poeta, así como otros inéditos. Hasta ahora, este tomo es el más completo de la poesía de R.H.N, y el mismo recibió el “Premio José Lezama Lima”, que otorga la Casa de las Américas al mejor volumen de poemas editado anualmente en la región iberoamericana.

 

©Raúl Hernández Novás. All Rights Reserved

 

Rita Martín. La historia es repetitiva. Hay dos Ritas, y a veces hasta cinco. R.M. se doctoró en una acreditada universidad sureña. A mí, lo confieso, me desespera la academia. Prefiero mirar las estaciones. R.M. ha publicado algunas historias; y yo nunca escribiré una línea. Ella sólo cree en las destrucciones. En cambio, yo de todas mis muertes guardo alguna esperanza. Ambas seguimos trabajando. Ninguna de las dos sabe si duerme o vigila.

Reza en el diccionario que el grafoscopio es una lupa grande para examinar escritos cuya significación se vincula con el grafo o unidad abstracta que comprende el conjunto de grafías de una letra; y también con el grafito, que además de mineral, es escrito o dibujo hecho a mano.

 

©Selección de poemas de Rita Martín. All Rights Reserved

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